No es preciso leer muchos libros, sino que sean buenos

Lucio Anneo Séneca

lunes, diciembre 24, 2012

Teatro Privado



Vengo de muchos libros y de muchos apremios que la imaginación dejó inconclusos. Vengo también de un viaje absolutamente maravilloso que no hice nunca a Samarcanda. Y de un temor consecutivo vengo igual que de una madre. Soy esos hombres juntos que mutuamente se enemistan y ando a tientas buscando el  rastro de una historia donde no comparezco todavía.
 ¿Seré por fin ese protagonista que desde siempre ronda entre mis libros y que también está aquí ahora sustituyendo a quien no sé? Sólo el presente puede modificar el curso del pasado.

José Manuel Caballero Bonald
Teatro privado

sábado, septiembre 17, 2011

LOS ABRAZOS ROTOS, de Almodóvar

Chon (Carmen Machi grandiosa) concejala de asuntos sociales, traje de chaqueta naranja, pelo naranja, zapatos de tacón naranjas, irrumpe en casa de su amiga (una Penélope Cruz a lo Audrey Hepburn) para contarle, mientras se zampa una madalena a dos carrillos, que su marido y ella se han separado. En la calle se ha encontrado a un hombre con una maleta, "buen culo, buenos pies" y después de subirlo a su casa ha echado cuatro polvos: "un virtuoso. Menudo dedo gordo", cuenta a una Penélope Cruz atenta y apoyada en dos muletas. La maleta, ahora en su poder, está llena de cocaina sin cortar. "¿Puedo dejar la maleta aquí? A mi partido no le cabe un escándalo más". Todo esto dura apenas diez minutos. Chicas y maletas. Almodóvar puro y en estado de gracia.
Antes hay una hora y cincuenta minutos de una película con pretensiones pero sin corazón. Después, nada más.
Francisco Linares

domingo, septiembre 11, 2011

LA DEUDA (The Debt), de John Madden

Esta película narra las peripecias de un trío de jóvenes agentes del Mosad a los que se les encarga la misión de capturar, vivo si es posible, a un médico criminal de guerra nazi en el Berlín este y trasladarlo a Israel para ser juzgado. El criminal consigue evadirse tras la captura, antes de ser sacado de Berlín. Ante la evidencia del fracaso, los tres agentes, dos hombres y una mujer, pactan ocultarlo y decir a sus superiores que consiguieron matarlo antes de que pudiera huir. Los tres deben vivir con el remordimiento de haber ocultado la verdad y sólo al cabo de treinta años el médico nazi es finalmente abatido en un manicomio ucraniano por Sarah, la componente femenina del trío.
Para el espectador poco exigente esta película podría quedarse en un film más de espías y nazis con un ligero regusto a dejá vú (es evidente el paralelismo del criminal nazi con Josef Mengele y nuestra memoria fílmica busca y encuentra películas de similar argumento). Sin embargo el espectador que indague un poco más encontrará una película bien ensamblada, que juega con los dos planos temporales con fluidez y equilibrio, el de la acción en Berlín, en 1966, y el de los protagonistas en la Israel de 1997. La trama principal se ve reforzada por la historia de amor frustrado de Sarah y David, que tiene un resultado trágico y que provoca parte del desenlace del film.
La parte quizá más interesante de toda la película es el relato que, en la parte central, se hace de los días de cautiverio a los que se ve sometido el médico nazi en el piso de Berlín donde es retenido. El ambiente clautrofóbico, la ansiedad creciente de Sarah ante el descubrimiento de su embarazo, la enrevesada crueldad psicológica del detenido y la frustración de David al descubrir que el hijo de Sarah es del tercer miembro del comando, Stephan, dan profundidad y justifican los acontecimientos finales de la película. Quizá el que uno de los guionistas sea Assaf Bernstein que dirigió la versión original, de nombre homónimo, en 2007, y que comprobó la solidez de la trama, contribuya de manera decisiva a la fortaleza de ésta. La fotografía en tonos acerados y azules de Ben Davis acompaña perfectamente el tono del film.
En cuanto a los actores quizá sea la joven actriz Romi Aboulafia la que encarne su papel (Sarah joven) de  manera más efectiva, dotándolo de una mezcla de ternura y fuerza que hace creíble el personaje. Sam Worthington, que encarna a David joven, rescatado de la mediática Avatar donde batió el difícil record de ser más inexpresivo que su propio Naa'vi (avatar), sigue con sus maneras gélidas. Marton Csokas (Stephan joven), actor de más oficio, se eleva un poco por encima de sus dos compañeros. El trío de veteranos (los tres ingleses, curiosamente) que encarnan a los personajes en su edad madura son Hellen Mirren (Rachel), Tom Wilkinson (Stepan) y Ciarán Hinds (David). Impecables papeles de los tres destacando Ellen Mirren para la que, a estas alturas de su carrera, ningún registro parece resistírsele.
Un buen film para estas tardes de septiembre que van viniendo con un cine de tono más elevado que la basura adolescente que llena las salas en verano.
Francisco Linares

lunes, diciembre 13, 2010

Innokentiy Annensky, Anna Ajmátova y Lyudmila Zhuravlyova


EL MAESTRO — Anna Ajmátova—

                                               in memorian Innokénti Ánnensky

Aquel que considero mi maestro
pasó como una sombra sin dejar sombra,
absorbió todos los venenos, bebió todo este letargo,
esperó y no logró la fama.
Quien fuera presagio, augurio,
se apiadó de todos, en todos dejó su aliento
y se ahogó...


Curiosa historia la de Innokentiy Annensky, el maestro protagonista del poema de Anna Ajmátova.
Profesor de la gran poetisa rusa y más que notable, aunque casi desconocido, poeta simbolista, no publicó su primer libro hasta 1904, con 35 años. Su hermano le había recomendado no mostrar nada al mundo hasta esa edad. Murió en 1909, poco antes de ver publicada su segunda obra.
Hoy un pequeño planeta, descubierto por Lyudmila Zhuravlyova, lleva su nombre (3724 Annenskij) y brilla como una estrella con luz propia en el poema de Ajmatova.
Envidiable destino para un poeta simbolista. Para cualquier poeta.

lunes, diciembre 06, 2010

LA PRENSA, PROUST Y PASCAL

Uno se sumerge  todas las mañanas en la prensa y moja los restos de sueño con las noticias que ya ha escuchado en la radio durante la noche. Sopesamos la importancia de las cosas en función de lo que otros ya han pensado por nosotros y, a pesar de ello, nos creemos personas con criterio.
De pronto, una día cualquiera, los ojos se nos abren de par en par cuando uno se encuentra esto al releer un texto de Proust que, tristemente, habíamos olvidado o al que quizá no dimos importancia en su momento .
Lo que yo reprocho a los periódicos es que nos hagan prestar atención todos los días a cosas insignificantes, mientras que leemos tres o cuatro veces en nuestra vida los libros que encierran cosas esenciales. Puesto que todas las mañanas desgarramos febrilmente la faja del diario, deberíamos cambiar las cosas y poner en él, qué sé yo, los... ¡Pensamientos de Pascal!

BIUTIFUL


¿Puede ejercerse la bondad desde la desesperación, desde el abandono, desde la marginalidad y con la muerte rozándote la piel? Esta pregunta es, creo, la base de la nueva película de Iñárritu.
Un hombre (maravilloso Bárdem) intuye la presencia de la muerte en un cáncer que a la postre lo acabará venciendo. De este hecho nace su responsabilidad como padre, su amarga aceptación de los dislates y excesos de una esposa bipolar y su mano tendida hacia los mismos inmigrantes a los que explota.
El director mejicano intenta, desde la poética del horror, perfilar con trazo fino el espíritu de Uxbal, su protagonista, despojándolo de toda gravidez, dejando caer las vestiduras de la impostura y el disfraz que los años han ido depositando en él y mostrando poco a poco la limpieza de su alma que acabará brillando entre el barro hasta deslumbrarnos.
Creo que, a pesar de las apariencias, esta es una película sobre la bondad, y el oscuro universo de los marginados, de la Barcelona de la cara más lacerada y de todos los sumbmundos que se acumulan como capas de grasa sobre la piel del heroe no son sino artificios para destacar aún más la belleza interior que emana del personaje de Uxbal.
Probablemente el director podría haber ajustado más su metraje que se antoja excesvo, curiosamente al principio, pero esto le hubiera restado pinceladas al conjunto. A partir de la mitad la cinta discurre fluida y bien aceitada. No ocurre lo mismo con el sonido, bastante deficiente en casi todo el film.
La dirección de Iñárritu milagrosamente equilibrada aunque a punto de caer en la autocomplacencia y el exceso. Sólo el magistral trabajo de Bardem separa la pretenciosidad de la altura poética.

viernes, septiembre 17, 2010

CAMUS O LA PASIÓN DE LA VERDAD

La actitud de Camus, desoladoramente inerte y pasiva, esconde el golpe de la verdad sin recovecos. No he leído nunca un pasaje donde se revele sin rubor el corazón del hombre como en estas líneas:

Por la tarde, Marie vino a buscarme y me preguntó si quería casarme con ella. Le dije que me daba igual y que podíamos hacerlo si así era su deseo. Me preguntó entonces si la quería. Contesté, como ya había hecho una vez, que nada significaba eso, pero que ciertamente no la quería. "¿Por qué te casarías entonces conmigo?", dijo ella. Le expliqué que la cosa no tenía importancia alguna, pero que si ella lo deseaba podíamos casarnos. Además, era ella la que lo preguntaba y yo me limitaba a responder que sí. Comentó ella que el matrimonio era una cosa seria. Respondí: "No". Se calló un momento y me miró en silencio. Después habló. Quería saber simplemente si yo habría aceptado la misma proposición de otra mujer, a la que hubiese estado unido de igual modo. Dije: "Naturalmente".

[Albert Camús, El extranjero, Alianza/Emecé, 2006, pág. 46]

domingo, marzo 14, 2010

JULIÁN MARÍAS. El oficio del pensamiento

Unamuno opinaba que muchos se dedican a contarles las cerdas al rabo de la esfinge por miedo a mirarla a los ojos. La información y la erudición son, por otra parte, las grandes simuladoras, porque fingen vida intelectual donde sólo hay manejo de inertes objetos intelectuales. Hablar de las cosas es un medio excelente de evitarlas; barajar problemas y teorías es un cómodo expediente para quedarse a cien leguas de ellos. Lo más grave es que, a la larga, se pierde el hábito del pensamiento; no se es capaz de pensar ni de repensar, sino, a lo sumo, de traspensar -hay países enteros que no hacen otra cosa-. Llega un momento en que ni siquiera se distingue. "A distinguir me paro, las voces de los ecos", decía Antonio Machado, formulando sin saberlo, una admirable divisa intelectual. No se sospecha hasta que extremo está embotada la capacidad de apreciar los que es auténtico y lo que es mero "hacer que se hace"(...).

(Julián Marías, El oficio del pensamiento, Biblioteca Nueva, Madrid, 1958)

EN LA MUERTE DE MIGUEL DELIBES

Creo que lo que la mayoría de la gente ha apreciado siempre en la vida y en la obra de Miguel Delibes ha sido la normalidad. Era uno de los nuestros. Fue un ciudadano que se elevó a la categoría de ilustre por su sencillez, por su comportamiento siempre coherente y por su ausencia de divismo. Su vida de provincia ha sido el espejo donde muchos nos hemos mirado. Él mostró la posibilidad de una existencia intelectual alejado de los focos del poder cultural e hizo de su vida un ejemplo de corrección moral. Las grandes manifestaciones de duelo de estos días son la demostración del amor y del respecto del ciudadano común, que siempre vio en él a uno de los suyos.
Buena caza, maestro.
Francisco Linares

domingo, marzo 07, 2010

(CINE) EN TIERRA HOSTIL, o la actualidad de la masturbación mental

El otro día delante de una cervezas un colega y yo discutíamos si las pajas mentales de los norteamericanos eran más profundas, largas y sin sentido que las de los europeos (últimamente los españoles tenemos gran experiencia en masturbación mental a través del cine de Isabel Coixet). No llegamos a ninguna conclusión, pues ambos exhibíamos ejemplos que dejaban la balanza de nuevo equilibrada. Cuando vi En tierra hostil me apresuré a llamar a mi amigo para decirle que la última pelicula de Kathryn Bigelow dejaba el peso definitivamente inclinado del lado norteamericano.

El argumento, que parece haber encandilado a la crítica y a parte del público, es la enfermiza adicción por el peligro de un marine norteamericano miembro de una brigada de desactivación de explosivos en Bagdad. Punto. El que quiera buscar algo más profundo deberá hacerlo en el fondo del mar, si lo tiene a mano. Claro, a partir de aquí, podríamos establecer las bases para un buen castillo aereo, por ejemplo: ¿es lícito alimentar la violencia de la guerra con jóvenes poseídos por el ansia de ella?, ¿las tropas norteamericanas están formadas por soldados profesionales o por pseudoadolescentes con ganas de botellón? ¿los mandos de estos soldados son tan retrasados mentales como suelen aparerer en las cintas de guerra o simplemente simulan su estupidez? También podemos hacernos preguntas que, a estas alturas de reflexión, considero más prácticas e interesantes: ¿a alguién le importa que haya en el mundo veinteañeros a los que les vaya la marcha abriendo bombas como si fueran latas de mejillones? o ¿las botas de los soldados norteamericanos en Irak sólo parecen Chiruca, o realmente son botas Chiruca? Puff. ¡Qué pereza!

Si la intención de Kathryn Bigelow, como parace que ha declarado insistentemente, ha sido mostrar la desnudez de la guerra de Irak, lo ha consegudo a medias. Si, como también ha dicho, pretendía quedarse fuera del conflicto y mostrar un aspecto humano de los hechos, ha bordado lo primero, pero yo no he visto ni rastro de humanidad en unos tipos demasiado esquemáticos y sin profundidad psicológica alguna. Quizá se queda tan al margen que no ha percibido lo que se oculta tras cada personaje. Quizá no ha sabido captarlo. Quizá, me temo, no haya nada que captar.

El guión está inspirado en la experiencia bélica del periodista Mark Boal. Por cierto, es curioso que sea el mismo Boal el que inspirara el guión de En el valle de Elah, película que deja a esta que comentamos en paños menores, en absolutamente todos sus apartados. Más que meritoria fotografía de Barry Ackroyd que filma sin digital. Equilibrada interpretación de Jeremy Renner al que ya habíamos visto de caqui (en el papel de Doyle) en 28 semanas después, de nuestro Juan Carlos Fresnadillo y, quizá en una interpretación más sólida, como Wood Hite en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford
La peli no da para más. Los oscars irán, con sorpresa para muchos, para la excelente Precious.

Francisco Linares

viernes, febrero 27, 2009

UN REDACTOR GENIAL [El mapa del tiempo, de Félix J. Palma]

Félix J. Palma oficia de redactor de esta novela que, como al final veremos, no es sino un buen rimero de hojas hilvanadas por el encuadernador. Y digo redactor porque Palma redacta como los propios ángeles y no deja de asombrar por ello en estos tiempos de redactores mediocres y de periodistas torpes (el otro día uno de estos periodístas "encañonó con un puñal" a los telespectadores desde un telediario) la minuciosidad, el detalle y el esmero con que ha cuidado la prosa con que nos obsequia.
Otra cosa es escribir, o más exactamente, componer una novela que, al cabo, es una sinfonía donde todas las partes deben acordar para que nuestros oídos se regalen con la música salida de sus páginas. Y es aquí donde Félix J. Palma falla estrepitosamente.

Los distintos caminos que el escritor toma a lo largo de la novela no necesariamente tienen que llevar al final que FJP elige, sino que bien pueden tenerse como historias paralelas, cerradas sobre sí mismas, pero que son rescatadas con sospechosa oportunidad en las cincuenta últimas páginas para dar entidad a la historia, que se hace por fin troncal gracias a los añadidos anteriores. Parece que el autor (extraordinario autor de relatos cortos como ya ha acreditado en varios volúmenes) se sirviera de relatos independientes y sólo al final decidiera dar las pinceladas oportunas para relacionarlos temáticamente.

El ritmo de la narración es desigual. El lector poco avisado puede confundir la progresiva aceleración de la narración, que desemboca en un ritmo casi frenético en su final, con una medida planificación. Creo, sinceramente, que el desbocado crecimento del ritmo es fruto de la precipitación con que el autor decide cerrar todos los caminos que había abierto con anterioridad y que permanecían muertos y casi olvidados en la primera mitad de la novela.

El tema, los viajes en el tiempo, original o no tan original, según se mire ha sido abordado con profusión desde la novelística de ciencia ficción y escasamente desde la novela más convencional. El tema, abordado sin excesivas pretensiones, es válido para una novela de evasión como esta, puro entretenimiento que carece de alguna reflexión bien artículada sobre culaquier tema.

Francisco Linares

viernes, noviembre 21, 2008

ESCRIBIR CON LAS TRIPAS

No sé dónde oí, es posible que fuera Bolaño quien lo dijo (al final siempre es Bolaño el que dice estas cosas) que el escritor debe de ejercer su oficio con las tripas, poniendo lo demás detrás y en un orden incierto. Escribir con la verdad que cada uno lleva dentro, metida hasta el tuétano y que se debate en la misma medida por aflorar o quedar pegada al hueso para siempre. La eterna lucha del que escribe es entonces pelear a muerte con esas verdades que nunca debieran airearse pero que, al fin, salen en forma de palabras pegadas a una hoja para desgracia de uno mismo y gloria, incierta, de la literatura.
La verdad nunca es agradable, ni siquiera aquella que reivindicamos para que sea aireada a los cuatro vientos. Cuando uno, después de decirla en alto ante un público que asiente mostrando su acuerdo y sentir que ha dicho aquello que debía decirse, vuelve a su casa con la sensación de que esa verdad que hace unos momentos defendía con pasión ahora se deshace en la boca dejando un sabor amargo que no corresponde con el dulzor que esperaba. La verdad del escritor, cuando escribe con las tripas, ofrece la sensación contraria. Cuando va emergiendo es acre y deja la garganta estragada. Cada palabra se restriega contra el papel resistiéndose a salir, pero cuando las líneas ven la luz comienzan a desperezarse y a disfrutar de la nueva luz que ignoraron mientras estuvieron escondidas en los meandros oscuros de nuestra conciencia.
Alguién, no recuerdo quien, dijo que la verdadera novela es aquella que no se puede escribir, que es lo mismo que no decir nada. La verdadera novela es la que se escribe con aquello que escondemos celosamente de los demás, aquello que no puede ser dicho, que tapamos con capas de conciencia para que quede allá y muera con nosotros. Todo el mundo esconde un secreto. El escritor más de uno. Duerme con ellos y, secretamente, se alimenta de ellos cortando pedazos pequeños de ese pastel oculto para que no puedan ser reconocidos al ser servidos por separado. Después, los críticos se dedican a ensamblar partes de ese pastel que normalmente se les indigesta, porque la receta la tiene el escritor y normalmente se la lleva con él a la tumba.
¿Qué hacer, entonces? Escribir esas verdades desnudas y exponernos al escarnio. Mostrar nuestras miserias. La respuesta es sí. Bolaño lo hizo. Ahí está su obra para comprobarlo. Pero no todos estamos preparados para ello y por eso escribimos cosas como esta: ideas sobre un papel para que alguien las reúna algún día o vivan confundidas con otras miles en el ciberespacio.

jueves, enero 03, 2008

NACEMOS SÚDBITOS

Nacemos súbditos. Desde el momento en que nacemos somos súbditos. Un distintivo de esa condición es el certi­ficado de nacimiento. El estado perfeccionado detenta y protege el monopolio de certificar el nacimiento. O bien te dan el certificado del estado (y lo llevas contigo), con lo que adquieres una identidad que durante el curso de tu vida le permite al estado identificarte y seguir tu rastro (dar conti­go), o bien vives sin identidad y te condenas a vivir fuera del estado como un animal (los animales no tienen docu­mentos de identidad).
No solo no puedes ingresar en el estado sin certificación: para el estado no estás muerto hasta que se certifica tu muerte; y solo puede certificar tu muerte un funcionario que, a su vez, detenta una certificación del estado. El esta­do procede a la certificación de la muerte con extraordina­ria meticulosidad, como lo prueba el envío de un gran nú­mero de científicos forenses y burócratas para inspeccionar y fotografiar y manosear y empujar la montaña de cadáveres humanos que dejó tras de sí el gran tsunami de diciembre de 2004, a fin de establecer sus identidades individuales. No se repara en gastos para asegurar que el censo de súbditos esté completo y sea exacto.
Que el ciudadano viva o muera no es algo que preocu­pe al estado. Lo que le importa al estado y sus registros es saber si el ciudadano está vivo o muerto.

(J.M. Coetzee, Diario de una mal año, Mondadori.)

200 LIBROS

Leer doscientos libros, o releerlos, o recordar aquellos que se leyeron en su día y leer aquellos que dijimos leer y no fueron leídos. Sólo esos, los que nos traen momentos dulces o amargos, aquellos que evoquen un aroma o una desdicha, sólo los que hayan alimentado nuestras almas, los que nos elevaron o nos hundieron.
Hacer una lista, establecer un cánon. Pero ¿qué cánon?, el anglosajón, Bloom a la cabeza de los dioses que hacen listas, el entrañable e inocente de mi profesor Pozuelo Yvancos, el borgiano...
Sólo leer doscientos libros, de manera cíclica, y escribir cuatro páginas después de cada lectura, páginas escritas con las tripas, con la pasión de lo leído.
Sólo releer.
Y empezar con Conrad, ya que estamos en el año mediático. Y empezar con Lord Jim, príncipe blanco de los íntegros y de los malditos.
 
Francisco Linares

miércoles, enero 02, 2008

EL OMBLIGO DE PIGLIA

Piglia se mira el ombligo. Realmente empezó a mirárselo el día que nació, pero en privado y sólo en los últimos años lo hace en público.
Pliglia tiene una fijación: Borges. Realmente Piglia tiene dos fijaciones: Borges y Piglia.
Pliglia quisiera ser Borges, pero no puede asi que ha decidido ser él mismo y suprimir a Borges. Ya se sabe: hay que matar al padre para poder vivir.
Piglia es una mala imagen de Borges y no miente tan bien como Aira, que es un consumado maestro del engaño literario.

Francisco Linares

martes, enero 01, 2008

NADIE SUFRE MÁS QUE AHAB

Para mí que Moby Dick no es sólo un libro, es el itinerario que el viejo Melville dejó escrito para alivio de las almas torturadas. Cada vez que navego entre sus páginas, remo a fondo para salir a la superficie de la amargura de Ahab y cuando noto el aire en mi rostro respiro aliviado: sé que el tullido capitán siempre sufrirá más que yo. Cada vez que vuelva a él, ahí estará, lleno de amargura recordándome que mis males son minucias comparados con su sed de venganza que no cesa nunca.

Francisco Linares

Libros entre la niebla

Este simio se pregunta si merece la pena leer en estos tiempos oscuros. Dejarse llevar por las páginas en el silencio de una habitación, apenas el ruido de la calle filtrándose por las ventanas, una luz alumbrando el texto.

Cómo hacer que los pequeños monitos se den a la lectura cuando estamos ante un campo de pantallas, frente a una red de redes, en un mundo digital. ¿Cómo podrán adivinar la deseperación de Emma Bovary? ¿Sabrán quién es Ismael, el único superviviente del Pequod? ¿Subirán con Hans Castorp a su Montaña mágica?

Me temo que los tiempos son difíciles para todos, pero siempre se puede leer Como una novela de Daniel Pennac y respirar un poco entre la niebla.

Paco Linares